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Breves conceptos sobre el Islam
 
 
 
 
Los derechos humanos
 
La igualdad y la justicia
 
El sistema moral
 
La adoración
 
 
 
 
 
LOS DERECHOS HUMANOS

En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso
 

Para comentar este importante tema, el Islam parte de un concepto especial:

Dios es el único y absoluto dueño del universo, el Soberano que da fuerzas y el que alimenta, el Misericordioso cuya clemencia alcanza a todos los seres humanos, otorgándoles dignidad y honor.
Cualesquiera que sean los atributos humanos, todas las personas son profundamente iguales, y no debemos jamás distinguir unos de otros a causa de su nacionalidad, color o raza. Cada ser humano es parecido a sus semejantes y la humanidad forma una comunidad fraternal al servicio del Creador, el Compasivo, el Señor del universo.
En este contexto espiritual, el concepto islámico de Unicidad es dominante y central, y comprende necesariamente el concepto de la unidad humana y la fraternidad entre los hombres.
Un estado islámico puede ubicarse en cualquier lugar de la tierra, pero el Islam no limita los privilegios y los derechos del hombre a las fronteras de su propio estado.
El Islam ha establecido el marco de los derechos fundamentales y universales para la humanidad entera, derechos que deben ser observados y respetados, en todas las circunstancias, ya sea el individuo ciudadano o no del estado islámico. El Sagrado
Corán afirma claramente:

“Creyentes! Sed íntegros ante Dios cuando practiquéis la justicia, que el odio  a un pueblo no os incite a obrar injustamente. Sed justos!
Esto es lo más cercano al temor de Dios”(5: 8)

La vida humana es sagrada y no debe perderse sin razón. Cuando se viola el carácter sagrado de la vida humana matando a una persona sin causa justificada, el Sagrado Corán lo compara con la muerte de la humanidad entera.

“…Quién mate a alguien, que no hubiere matado, ni haya corrompido en la tierra, es como si hubiese matado a toda la
humanidad.” (5:32)

EL Islam no permite oprimir a nadie y menos aún a las mujeres, los niños, las personas mayores, los enfermos y los heridos. La castidad y el honor de las mujeres deben ser respetados en todas las circunstancias. Aquel que padece hambre, debe ser alimentado, aquel que no tenga ropas debe ser vestido, los enfermos deben ser atendidos, sin importar si son musulmanes o no.

Cuando hablamos de los derechos humanos en el Islam, pensemos que estos derechos han sido otorgados por Dios y no, por un rey o una asamblea legislativa. Los derechos otorgados por reyes o  asambleas legislativas pueden retirarse de la misma manera que han sido concedidos. Lo mismo sucede con los derechos aceptados y reconocidos por los dictadores. Ellos los otorgan y los retiran a su conveniencia y pueden violarlos abiertamente si lo desean.

En el Islam, los derechos del hombre son conferidos por Dios y en consecuencia, ninguna asamblea legislativa del mundo, ningún gobierno en la tierra, tiene el derecho de abrogarlos.

Tampoco se trata de los derechos humanos fundamentales conferidos sobre un papel para ser exhibidos y a luego
Denegados, cuando nos sea más cómodo. No se trata tampoco de conceptos filosóficos privados de sanciones.
Las proclamaciones y  resoluciones no pueden ser comparadas a los derechos que Dios sanciona, ya que los primeros no se aplican a todas las personas, en cambio los segundos constituyen un compromiso permanente para todo creyente.

Estos derechos forman parte integrante de la fe islámica. Todos los musulmanes deberán aceptarlos, reconocerlos y aplicarlos. En caso,  que duden en aplicarlos o nieguen estos derechos garantizados por Dios, modificándolos o incluso violándolos, aunque afirmen verbalmente respetarlos, el veredicto del Sagrado Corán hacia tales comportamientos es claro e inequívoco:

“Los que no juzgan según lo que Dios ha revelado, esos son los impíos”
(5: 44)
 

 
LOS DERECHOS  DEL HOMBRE EN EL ESTADO ISLAMICO
 

1 . La seguridad de la vida y los bienes

El Profeta (PyB) declaró en el discurso que hizo durante la Peregrinación del Adiós: “Vuestras vidas y vuestros bienes son sagrados entre vosotros, hasta que estéis en presencia de vuestro Señor, el Día de la resurrección”. El Profeta (PyB) declaró también, a propósito de los dhimmis (ciudadanos no musulmanes, dentro de un estado musulmán): “Aquel que mate a uno de los dhimmis no podrá oler el aroma del paraíso”.

2 . La salvaguardia del honor:

El Sagrado Corán estipula:

· Creyentes! No os burléis unos de otros.
· No os calumniéis los unos a los otros.
· ni os llaméis con sobrenombres ofensivos.
· No os critiquéis los unos a los otros. (49: 11 - 12)

3 . La inviolabilidad de la vida privada:

El Sagrado Corán ordena:

· No ¡os espiéis!
· No entréis en una casa sin tener el consentimiento del dueño.
 

4 . Las libertades individuales:

El Islam estipula que ningún ciudadano puede ser encarcelado hasta ser probada su culpabilidad por un tribunal de justicia.
Proceder al arresto de un hombre por una simple suposición y encarcelarlo, sin haber dado la posibilidad de defenderse, no es admitida en el Islam.

5 . El derecho de protestar contra la tiranía:

A propósito de protestar contra la tiranía, el Corán dice:

“Dios no ama la divulgación del mal en público, a no ser que lo haga (alguien) que haya sido objeto de injusticia”(4:148)
 

En el Islam, como ya  hemos mostrado, todo poder y toda autoridad pertenecen a Dios, que delega parte de sus poderes en el hombre.
Un hombre dotado de tales poderes - un gobernador - debe ser extremadamente respetuoso hacia su pueblo. Todo esto fue ratificado por el Califa Abu Bakr quién declaró en su primer discurso: “Cooperad conmigo si obro bien, obedecedme siempre cuando obedezca los mandatos de Dios y de Su Profeta, pero no me debéis obediencia alguna, cuando me aleje del camino”.

6 . La libertad de expresión:

El Islam reconoce el derecho de pensamiento y de expresión para todos los ciudadanos, siempre y cuando sea utilizada al servicio de la verdad y la virtud y no para la difusión de la malicia y el mal. El concepto islámico de la libertad de expresión es bastante superior al que prevalece en occidente.
En efecto, el Islam no permitirá en ningún momento utilizar un lenguaje ofensivo o injurioso con el pretexto de la libertad de crítica.
 
7 . La libertad de asociación:

 El Islam reconoce también el derecho de asociarse y formar partidos y organizaciones. Este derecho está contemplado dentro de las reglas de la jurisprudencia islámica.

8 . La libertad de conciencia y convicción:

 El Islam proclama: “no debe existir coacción alguna en materia de fe”. Las sociedades totalitarias  por el contrario, privan totalmente a los individuos de la libertad. En realidad, el elogio excesivo a la autoridad del estado plantea la posibilidad de una cierta servidumbre, de una esclavitud del hombre, aunque este tipo de esclavitud esté ahora abolido legalmente, y en su lugar, las sociedades totalitarias impongan una forma de dominio similar entre los individuos, mientras que en las sociedades materialistas presenciamos la práctica de otra clase de esclavitud.

9 . La protección a las libertades religiosas:

Paralelamente a la libertad de conciencia, el Islam reconoce al individuo su derecho de ser respetado en sus convicciones religiosas y le garantiza que nada atentará contra ese derecho.

10 . La protección contra el encarcelamiento arbitrario:

El Islam reconoce también  al individuo el derecho de no ser arrestado o encarcelado por el delito cometido por un tercero. El Sagrado Corán enunció claramente este principio: “Nadie pagará las faltas de otro”.

11 . El derecho de asistencia a las necesidades básicas.

El Islam reconoce a los necesitados el derecho de ser ayudados y asistidos: “una parte de la riqueza individual debe ser distribuida entre los necesitados y los más desvalidos”.

12 . La igualdad ante la ley:

El Islam afirma que los ciudadanos deben disfrutar de una igualdad completa y absoluta ante la ley.

13 . Los dirigentes no están por encima de la ley:

Una mujer perteneciente a una familia noble e influyente, fue arrestada por un robo. El asunto fue llevado ante el Profeta (PyB) y algunos Compañeros, pidieron la conmutación de la pena., El Profeta respondió: “Las naciones que vivieron antes que vosotros fueron destruidas por Dios porque solían castigar al débil por un delito y dejaban libres a los nobles a pesar de sus crímenes. Por Dios! Quien tiene mi vida en Sus manos, juro que hasta si Fátima, hija de Muhammad, cometiese este crimen, le habría hecho cortar la mano”.

14 . El derecho de participar en los asuntos del Estado:

 El Sagrado Corán (42: 38) describe el marco correcto para esta participación: “…sus asuntos se resuelven por mutua consulta”.

Entendemos por “mutua consulta” lo siguiente:
El ejecutivo del gobierno y los miembros de la asamblea consultiva, deben ser elegidos libremente y con toda independencia por el pueblo, de este modo, el pueblo contribuye a la decisión de sus propios asuntos.

En resumen, debe quedar claro que el Islam tiende a aplicar los derechos humanos arriba mencionados así como otros, no solo para ofrecer auténticas garantías, sino para invitar a la humanidad a trascender hacia un nivel sublime en sus interrelaciones, dejando tras de sí, las prejuiciosas  líneas creadas por el parentesco de sangre, la superioridad racial, la arrogancia lingüística y los privilegios económicos.

Invita a la humanidad a intentar alcanzar un nivel de existencia en el que el ser humano, gracias a sus cualidades interiores, pueda realizar la idea de la Fraternidad Humana.
 


 LA IGUALDAD Y LA JUSTICIA
 DERECHO A LA IGUALDAD EN EL ISLAM
 
En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso
 

El Islam es la religión de la verdad, la justicia y la igualdad. Igualdad en los derechos, en los deberes y las responsabilidades; igualdad ante la justicia, no hay preferencia entre las personas sino en la devoción y lo que aporten de beneficios cada uno a su pueblo.

“Oh, gentes! Os hemos creado de un varón y de una mujer y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más noble de vosotros es el que más le teme”(49: 13)

No hay privilegios para un estrato social, etnia, color o familia; todos son iguales (todos son hijos de Adán y Adán fue creado de barro).
El noble, ante la justicia y la verdad, es igual que los demás; no tiene preferencia alguna, así como los sabios y los que poseen riquezas abundantes u ocupan puestos influyentes.

El derecho a la igualdad es una realidad práctica en el Islam y representa el espíritu de la legislación islámica. He aquí ejemplos de igualdad ante la justicia:

· Durante la vida del Profeta Muhammad (La Paz y las bendiciones sean con él) ocurrió que una mujer de Majzúm robó y por ello fue condenada. Los Quraishíes (de la tribu de Quraish) se encontraban bastante preocupados por la cuestión y se preguntaban:
¿Quién podrá interceder por ella ante el Enviado de Dios (PYB)?
Alguien dijo: “Nadie salvo Usama bin Zaid, pues es el más querido por el Mensajero de Dios (ByP).
Usama intercedió por aquella mujer ante el Mensajero de Dios (PYB), quien dijo: “Acaso pretendes interceder ante una sentencia prescrita por Dios?”.
Acto seguido se levantó y exhortó a la gente: “Ciertamente, lo que llevó a los pueblos anteriores a vosotros  a la perdición y la destrucción fue que dejaban libre al noble cuando robaba. Juro por Dios que si Fátima, la propia hija de Muhammad, habría robado le habría cortado la mano”.

El clan de Majzúm era la gente más noble de Quraish, sin embargo su nobleza no les sirvió, ni tampoco les dio preferencia sobre cualquiera de los musulmanes, pues todos son iguales ante la verdad.

Es conocida la historia del hijo de Amr bin Al ‘As, cuando azotó a un copto. El copto no aceptó la humillación sabiendo que el Islam es justo. Viajó desde Egipto para presentarse ante el Califa Omar bin Al Jattab. Al contar lo sucedido, el Califa pidió de inmediato la presencia de padre e hijo en Medina. Les hizo comparecer junto al copto; luego, pidió a este que azotase al hijo de Amr; así lo hizo y quedó satisfecho. Pero Omar no lo creyó suficiente; indicó al copto que, si lo deseaba, podría azotar también a Amr en su calvicie, ya que su hijo no hubiera hecho aquello sino estuviese cobijado por la autoridad de su padre, aprovechándose de esto con altanería. El copto no lo hizo, porque ya estaba satisfecho. Omar había establecido claras las bases, para cualquiera que quisiese abusar del poder. Después de darles esa lección, Omar
exclamó su famosa frase:

“Cómo esclavizáis a la gente, cuando sus madres los engendraron libres”.

Estos son algunos ejemplos de la igualdad en el Islam, igualdad que no distingue entre el fuerte y el débil, ni entre el blanco y el negro, tampoco del árabe y el de otra raza.
 

EL DERECHO A LA JUSTICIA
 

Las normas y las enseñanzas del Corán son invariables, especialmente cuando se trata de aplicar la justicia en algún juicio y hacer distinción entre personas por motivos de religión, raza o familia, hasta con los enemigos. Dios es el que dirige el universo entero base a la justicia y  El es quien ordena la verdad y la justicia, todos los mensajes proféticos han venido para cumplir la orden divina:

“Di: Mi Señor me ordena la Justicia”(Corán 7: 29)

“…y hemos hecho descender con ellos la escritura y la balanza, para que los hombres observen la equidad” (Corán 57: 29)

La justicia es el derecho de toda persona y es deber y obligación de los responsables cumplirla. El Islam es la religión de la justicia, es su recto sendero, que no cambia por ningún interés o deseo. La justicia comenzará a  ser aplicada con uno mismo, con los demás, con los hijos, los parientes y amigos, socios y vecinos, incluso con  extraños y enemigos. Pues es un mandato divino, y hay que cumplirlo. “Dios prescribe la justicia y la beneficencia…”(Corán 16: 90)

“Creyentes! Sed íntegros ante la justicia, cuando declaréis como testigos de Dios, aún en contra vuestra, o de vuestros padres o parientes más cercanos. Lo mismo si es rico que si es pobre, Dios está cerca de él. No sigáis a la pasión faltando a la justicia. Si levantáis falso testimonio o si os rehusáis a darlo, Dios está bien informado de cuanto hacéis”(Corán 4: 135)

La justicia es una obligación, hasta con los enemigos:

“Que el odio hacia un pueblo no os incite a obrar injustamente! Sed justos, esto es lo más próximo al temor de Dios. (Corán 5: 8)
 

EL ISLAM HONRA AL HOMBRE
 

Dios ha honrado al hombre de forma excelente:

“Hemos honrado a los hijos de Adán (Corán 17: 70) y le ha creado de la mejor forma: “Hemos creado al hombre dándole la mejor complexión”
(Corán 5: 8)

Dios ha preferido al hombre sobre todas las criaturas de la tierra, y la ha proveído de todas las cosas. Dios ha honrado al hombre dándole los sentidos y la mente para que razone y domine el universo, y encuentre en ello, una guía que lo lleve hasta su Creador.

Dios, por honor al hombre, prohibió totalmente cualquier agresión o tortura, física, dijo el Profeta (PYB): “La espalda del creyente está protegida, excepto del castigo legal (Had) o el derecho justificado”

En una ocasión , el Profeta Muhammad (PYB), mientras alineaba las filas del ejército. Golpeó a un soldado con una varilla que traía en su mano, el soldado se quejó diciendo: “Oh, Profeta! Me causaste gran dolor, indemnízame”. El Profeta descubrió  parte de su cuerpo y se dirigió al soldado para que le golpease de igual manera.
Entonces el soldado se acercó al Profeta, pegó su mejilla a su cuerpo y le besó. El Profeta no pretendía causarle daño; simplemente quería llamarle la atención. Sin embargo, con esta conducta, dio un ejemplo ideal para la humanidad acerca de cómo se honra al hombre.

El Islam prohibió rotundamente perjudicar el honor de las personas, incluso en una mínima parte, y dio un ejemplo maravilloso de la conducta moral entre los hombres. Dice el Altísimo: “Creyentes! Evitad conjeturar demasiado. Algunas conjeturas son pecado. No espiéis. No calumniéis. Os gustaría comer la carne de un hermano muerto? Os causaría horror…”(Corán 49: 12)

Dios prohibió también la palabra que daña a los demás, incluso el gesto y la mirada: “Guay de todo aquel que difame, que critique”(Corán 104: 1) el Corán condena a aquellos que hacen de los demás objeto de burla y crítica; y les dice:
“Creyentes! No os burléis unos de otros, podría ser que los burlados fuesen mejor que los que se burlan. No os critiquéis, no os llaméis con sobrenombres ofensivos! Malo es ser llamado “perverso” después de haber recibido la fe. Los que se arrepienten, esos son los impíos”(Corán 49: 11)

Estas frases, son la suma de los principios éticos y morales de la humanidad, cosa que no ha conseguido ningún régimen,
ideología ni religión de forma tan clara y rotunda. Asimismo el Islam prohibió manifestar la maledicencia puesto que también perjudica. injustamente”

“A Dios no le gusta la maledicencia en voz alta, a no ser (que quien lo haga), ya sido tratado injustamente (Corán  4: 148)

La enseñanza de la buena conducta y del buen trato para con todas las personas, es el gran objetivo del Islam. Dice Dios el Altísimo:

“No es igual obrar bien que obrar mal, responde con lo que sea mejor y he aquí que aquel de quien te separe la enemistad se convertirá en amigo ferviente. Esto solo lo consiguen los perseverantes, solo lo consigue el de suerte extraordinaria”(Corán 41: 35)

 


 

EL SISTEMA MORAL

En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso
 

El Islam ha establecido los derechos universales y fundamentales para la humanidad, los que deben ser observados y respetados bajo cualquier circunstancia. Para lograr el cumplimiento de estos derechos, el Islam no solo proporciona las garantías legales sino que también presenta un sistema moral eficaz.
Todo lo que conduce al bienestar del individuo o de la sociedad es moralmente aceptado y desarrollado, y cualquier cosa que sea injuriosa es rechazada. El Islam concede tanta importancia al amor a Dios, como hacia el hombre, sin caer en formalismos. En el Sagrado Corán, leemos:

“La piedad y la caridad no consisten en que volváis vuestro rostro hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino creer en Dios y en el último día , en los ángeles, en las escrituras y en los profetas, en ofrecer del dinero propio, por amor a Dios, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajeros, mendigos y para liberar a los esclavos. Asimismo en hacer la oración y pagar el Zakat, en cumplir los compromisos contraídos, en ser pacientes en el infortunio, en la aflicción y en tiempos de peligro. Esos son los hombres sinceros y devotos!”(Corán 2: 177)

En este versículo se nos ofrece una bella descripción del hombre piadoso donde se establecen unas reglas para su salvación, manteniendo su mirada en el amor a Dios y en el amor hacia los demás.

 Aquí se plantea cuatro directrices:

· Nuestra fe debe ser verdadera y sincera.

· Debemos estar preparados para demostrarla en actos de caridad con los demás.
 
· Debemos ser ciudadanos ejemplares, apoyando todas y cada una de las obras benéficas.
 
· Nuestra alma, ha de ser firme ante todas las circunstancias.
 

Este es el patrón sobre el cual se juzga una forma de conducta en particular, calificándola como buena, o menos buena, y ello constituye el núcleo alrededor del cual debe moverse toda conducta moral. Pero antes  de establecer ningún precepto moral, el Islam trata de implantar firmemente en el corazón del hombre la convicción de que su compromiso lo adquiere íntegramente con Dios, que le ve en todo momento y en todo lugar y, que podrá esconderse de todo el mundo, menos de El; que podrá engañar a todos pero no podrá engañar a Dios, y que no podrá esperar mejor recompensa que la que Dios le conceda.

De esta manera, al establecer como objetivo de la vida del hombre la complacencia de Dios, el Islam ha creado el más alto patrón de moralidad posible, esto deberá conducir a un futuro sin límites para la evolución moral de la humanidad. Al convertir la revelación divina en fuente principal del conocimiento, se garantiza la permanencia  y la estabilidad de los patrones morales que permitan un margen razonable para ajustes genuinos, adaptaciones e innovaciones benéficas según lo permita la ley, aunque no para perversiones, desviaciones salvajes, relativismos absurdos o libertinaje.

El Corán establece una identificación propia con la moralidad, basada en el amor y devoción a Dios, que impulsará al hombre a obedecer la ley moral voluntariamente, sin necesidad de ninguna presión exterior. A través de la fe en Dios y en el Día del juicio, se genera una fuerza que permitirá adoptar la conducta moral de forma sincera y seria, con toda devoción del corazón y del alma.
Este sistema moral no proporciona nuevas virtudes, rebuscadas  por un falso sentido de originalidad e innovación, ni trata de minimizar la importancia de otras normas morales bien conocidas, como tampoco concede una importancia a algunas, dejando de lado a otras sin causa justificada. El Islam recoge todas las virtudes morales conocidas y, con un sentido de equilibrio y proporción, les asigna a cada una de ellas un lugar y una función adecuada en el esquema global de la vida.

El Islam ensancha el horizonte de la vida individual y colectiva y sus actividades en el campo político, económico, legal, formativo y social. Abarca toda la vida del hombre, desde el hogar hasta la sociedad, desde la mesa hasta las conferencias internacionales.
Literalmente: Desde la cuna hasta la tumba.
En resumen, no hay no hay ninguna esfera de la vida que queda exenta de esta aportación universal y global de los principios morales del Islam. Esta religión convierte a la moralidad en soberana y asegura de esta manera que todos los aspectos de la vida estén regulados por normas de moralidad, en lugar de estar dominados por deseos egoístas e interese mezquinos.

El Islam estipula para el hombre un sistema de vida basado en la bondad, invoca  a la humanidad a  practicar la virtud, y a establecerla y erradicar el vicio; para  buscar el bien y rechazar el mal. El Islam quiere que prevalezca el veredicto de la conciencia y la virtud. Los que responden a este llamado quedan agrupados en una sola comunidad y se les da el nombre de musulmanes. Y el objetivo singular en el que se basa la formación de esta comunidad (Umma) es el llevar a cabo un esfuerzo organizado para establecer y practicar la bondad, así como para suprimir y erradicar el mal.
Damos a continuación  algunas de las enseñanzas morales básicas para diversos aspectos de la vida del musulmán. Abarcan el amplio aspecto de la conducta moral personal así como sus responsabilidades sociales.
 

LA PIEDAD Y LA DEVOCIÓN A DIOS
 

El Sagrado Corán menciona la piedad como la cualidad más elevado de un musulmán: “Para Dios, el más noble de entre vosotros es el más piadoso, el más devoto”(Corán 49: 13)

Humildad, modestia, control de las pasiones y deseos, veracidad, integridad, paciencia, constancia y el cumplimiento de las promesas, son valores morales en los cuales insiste una y otra vez el Corán. Es así que leemos:

“Y Dios ama a aquellos que son firmes y pacientes”(3:146)
“Y apresuráos a obtener el perdón de vuestro Señor y alcanzar un paraíso tan vasto como los cielos y las tierra, que ha sido preparado para los piadosos y devotos, que son caritativos tanto en la prosperidad como en la adversidad, reprimen la ira, perdonan a la gente, porque Dios ama a los bondadosos”(3: 133 - 134)

“Hijo mío! Haz la oración! Ordena hacer el bien y prohibe el mal! Ten paciencia ante cualquier adversidad! Porque ésta es la verdadera resolución. No pongas cara de altivez a la gente, ni andes con insolencia, porque Dios no ama a nadie que sea presumido, jactancioso, sé modesto en tus andares y habla en voz baja; porque el sonido más desagradable es, ciertamente, el rebuzno del asno”(31: 17 - 19)
 
En una forma que resume el comportamiento de los musulmanes, el Profeta Muhammad (PYB) dijo: “mi Señor me dio nueve indicaciones:
 Permanecer devoto a Dios tanto en privado como en público; hablar con justicia, tanto si estás irritado, como si estás
contento; mostrar moderación, tanto en la pobreza como en la riqueza; volver a establecer la amistad con aquellos que la hayan roto contigo, darle a aquel que te rechaza, y que dispongas lo que es correcto”.

 
RESPONSABILIDADES SOCIALES
 

Las enseñanzas del Islam, referentes a las responsabilidades sociales están basadas tanto en el afecto y el respeto, como en la solidaridad con los demás.

Dado que algún precepto general de bondad probablemente, llegue a ignorarse en algunas situaciones concretas, el Islam insiste en actos de bondad específicos y define las responsabilidades y derechos de diferentes relaciones. En un círculo de relaciones que se amplía gradualmente, nuestra familia - padres - cónyuge e hijos -, luego con los demás parientes, vecinos, amigos y conocidos, huérfanos y viudas, y desde luego con los necesitados de la comunidad, y de toda la humanidad. Esta responsabilidad se extiende a los animales y a todo el sistema ecológico.
 

PADRES
 

En las enseñanzas del Islam se insiste mucho en el respeto y cariño a los padres, siendo ésta una parte muy importante de la expresión de fe de un musulmán.
 

“Tu Señor ha decretado que no debéis adorar sino a Él y debéis ser bondadosos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos envejecen en tu casa, no les digas “Uf!” ni les trates con antipatía, sino que debes dirigirte a ellos, honrándoles siempre. Se piadoso y muéstrate deferente con ellos, y di: Señor, ten misericordia de ellos, pues ellos la tuvieron cuando me educaron siendo niño”(17: 23 -24)
 

OTROS PARIENTES
 

“Da lo que es su derecho al pariente así como al pobre y al viajero, y no prodigues tus riquezas despilfarrándolas”(17: 26)
 

EL PRÓJIMO
 

El Profeta (PYB) dijo: “No es creyente aquel que come hasta la saciedad, cuando su prójimo tiene hambre”

Y “No es creyente aquel cuyo prójimo no esté a salvo de su mano y de su lengua”

De hecho, de acuerdo con Sagrado Corán y las tradiciones (Sunna), un musulmán debe cumplir con su responsabilidad moral, no solo con sus padres, parientes y vecinos, sino con toda la humanidad, los animales, incluso todo el ecosistema. Por ejemplo, no está permitido cazar pájaros y animales por el mero placer de cazar. De la misma forma, está prohibido cortar árboles y plantas frutales, a menos que haya para ello una necesidad muy urgente.

De este modo y basándose en estas características, el Islam crea un sistema moral elevado, gracias al cual la humanidad podrá alcanzar todo su potencial. El Islam purifica el alma del egoísmo Individualista, de la tiranía, de la vanidad y de la indisciplina. Crea hombres piadosos y devotos a Dios, leales con sus ideales, cultos, llenos de bondad, generosidad y disciplina, que no se comprometen con la falsedad.

El Islam induce sentimientos de responsabilidad moral y fomenta la capacidad de autocontrol. Genera solidaridad, hermandad, misericordia, simpatía, paz, desinterés, ecuanimidad y veracidad escrupulosa respecto a toda la creación y en todas las situaciones.
Nutre las nobles cualidades de las que únicamente se puede esperar el bien. Participa y coopera en resolver los problemas económicos y políticos de la sociedad.
Y esta es sólo una parte de las ventajas de la doctrina islámica.
 



 

LA ADORACION

En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso
 

La adoración, Ibadah, según el Islam, se refiere a la purificación del alma, y a la vez, a la vida diaria del ser humano. La base de la adoración reside en el hecho de que los seres humanos son criaturas y siervos de Dios, su Creador y su Señor, y a Él tienen destinado su regreso. Así, el acercamiento del hombre hacia Dios en estrecho contacto, reverencia y con espíritu de devoción y humilde sumisión, se llama Ibadah.

En algunas religiones, la adoración es un modo de desarrollar en el hombre una actitud de ascetismo y aislamiento de la vida. En estas religiones se trata de desarrollar una mentalidad que desprecia la alegría y el goce de los placeres del mundo. Luego, hay otras religiones que consagran ciertos lugares para la adoración, prohibiendo que se realice en cualquier otro lugar. Hay también religiones en las que la adoración solo puede ser realizada en presencia de un director llamado sacerdote. Así, la naturaleza y las formas de la adoración varían de una religión a otra.

En el Islam la adoración está directamente relacionada con el hecho de que los correctos cimientos para una vida buena y sana son la solidez en las creencias y pensamientos, pureza de espíritu y rectitud en las acciones.

A través de la creencia en la unicidad de Dios (Quien tiene todos los atributos de perfección), el Islam trata de purificar a la humanidad de toda impureza en la doctrina y de supersticiones fantásticas. De hecho, el politeísmo y la idolatría, que son contrarias al Islam y degradan al hombre a un nivel incompatible con su dignidad. El Islam lucha contra la idolatría y el politeísmo, sea cual fuere su forma y la extensión en que se hallen. En cuanto a la erradicación de la idolatría, el Islam observa sus más imperceptibles formas. Incluso aquellas creencias y prácticas que no parecen idólatras para quienes la practican.

Una de las manifestaciones a este respecto, es que el Islam prohibe la oración ritual (Salat) frente a una tumba y no permite tampoco, el juramento en nombre de nadie salvo de Dios. Todo esto muestra la total hostilidad del Islam hacia la idolatría. Cuando el Califa Omar bin Al Jattab, vio que la gente había comenzado a santificar el árbol debajo del cual, los compañeros del Profeta Muhammad (PYB) habían jurado dar sus vidas en el camino de Dios, en el pacto de Al Hudeibía, temió que esto pudiera corromper las creencias de la gente, por lo que, mandó  cortar el árbol.

Mediante la eliminación de todo lo que pueda enturbiar la distinción entre las criaturas y el Creador, la adoración en el Islam sirve al alma humana como medio de depuración del pecado y la maldad en la vida diaria. Por lo tanto, fue acondicionada para cumplir esta finalidad, con la sola condición de que fuese realizada con espíritu sincero.
 

CARACTERÍSTICAS DE LA ADORACIÓN
 

Los rasgos característicos de la adoración propuesta por el Islam, pueden quedar comprendidos en la forma siguiente:

No existen intermediarios:
 En primer lugar, el Islam libera la adoración de toda servidumbre a cualquier intermediario entre el hombre y su Creador. El Islam trata de crear una unión directa entre el hombre y su Señor, haciendo así, innecesaria la intervención de intermediarios.

Los sabios y conocedores, considerados doctos en el Islam (Sheij, Ulemas,etc.) ni son intermediarios entre el hombre y Dios, ni tienen derecho de aceptar o rehusar los actos de adoración dirigidos a Dios. Más bien son considerados seres humanos, a los que se les ha impuesto la tarea adicional de enseñar a aquellos que carecen de conocimiento necesario. Son considerados culpables si guardan para sí el conocimiento y no lo imparten a quienes aspiran tenerlo.

En otras palabras, la jurisprudencia islámica no impone el dominio de la gente docta en materia religiosa sobre el resto de la gente en el camino correcto; según el texto del Corán:
“Recuérdales! Tú solo eres un amonestador. Tú no eres un dictador sobre ellos”(Corán 88: 21 - 22)
El Profeta (PYB) también dirigió a su propia hija, Fátima, las siguiente palabras, que muestran que todos los seres están en un nivel de completa igualdad ante Dios: “Oh, Fátima, hija de Muhammad! No podré ayudarte de forma alguna ante Dios”

No está limitada a lugares específicos:
El Islam no solamente ha liberado la adoración de la presencia de intermediarios, sino también del confinamiento en lugares determinados. El Islam piensa que todo lugar es lo suficientemente puro como para adorar a Dios; ya sea una casa particular o estando montado sobre un animal, o en la cubierta de un buque, en la cabina de un avión, o una mezquita especialmente construida para tal fin. Donde quiera que una persona se encuentre, puede volverse a su Señor y ponerse en comunión con El.

El Profeta (PYB) expuso esta idea con bellas palabras: “Me ha sido dispuesta la tierra como una mezquita, pura y limpia. A todo hombre de mi nación que le llegue la hora de la oración, que la realice (donde se encuentre)”
 

Una perspectiva que lo abarca todo:

El Islam también ha ampliado el alcance de la adoración. Para el Islam, la adoración no queda reducida a oraciones particulares. El Islam considera que cada acto virtuoso que se realiza sinceramente y bajo la perspectiva de materializar los mandatos de Dios y alcanzar Su gracia, es un acto de adoración por el cual el hombre será recompensado.
Comiendo, bebiendo, durmiendo o divirtiéndose, incluso las actividades que dan placeres sexuales (las parejas casados legalmente, según el mandato de Dios); todos estos actos se transforman en adoración si se realizan con un móvil sinceramente dirigido a Dios. Si; incluso estas acciones dan lugar a actos de adoración, si la intención que los origina está de acuerdo con la voluntad de Dios; esto es, si se trata de satisfacer las necesidades por medios legítimos, así como de autocontrolarse.

También es un acto de adoración, el tratar de fortalecer el cuerpo mediante el correcto suministro de alimentos y el descanso adecuado, mediante la ejecución de esfuerzos y trabajos duros, así como el subsiguiente descanso y distracción, para poder llevar a cabo las responsabilidades que le han sido encomendadas por Dios. De hecho, si se hace todo esto con la intención de agradar a Dios, se pone en practica el siguiente dicho del Profeta (PYB): “El creyente fuerte es mejor y más amado por Dios que el creyente débil, y en ambos el bien”.

En resumen, resulta que sólo mediante la purificación de los motivos y las intenciones, los actos de la vida corriente se convierten en actos de devoción y adoración. Así es posible avanzar espiritualmente, aunque se esté disfrutando de los placeres de la vida mundana. La razón es que, durante esos actos, el corazón permanece en comunión con Dios mediante la pureza de la intención, debido a la seguridad total en el servicio de Dios. Ello nos pondrá en condiciones de permanecer continuamente en un estado de sumisión, obediencia y devoción a Dios incluso durante el trabajo, siendo ésta la verdadera esencia de la adoración.

El Islam, a diferencia de otras religiones, no desprecia la satisfacción de los apetitos corporales instintivos… es más, el Islam no considera en modo alguno que abstenerse de satisfacer estos deseos signifique mayor piedad y virtud que satisfacerlos. El Islam quiere que la persona disfrute de los placeres y cosas buenas que la vida proporciona, con tal que no se violen los límites de legitimidad ni los derechos ajenos, ni eche por tierra los buenos principios morales, ni perjudique los amplios intereses de la sociedad.

Hay una gran sabiduría y una importante razón para este campo de adoración. La razón es que el Islam quiere que el corazón humano permanezca en perpetua comunión con Dios. El Islam desea también que el ser humano observe una vigilancia incesante sobre sus deseos para propio bien en la vida futura:
“Procúrate, con lo que Dios te ha agraciado, la morada de la Otra Vida y no olvides tu deber en este mundo…”(Corán 28: 77)

Las alegrías y placeres pueden llegar a ser actos de adoración mediante la sincera intención. Se sabe perfectamente que la devoción a Dios no significa necesariamente, el abandono de la vida mundana, ni miseria y pobreza.
A qué conduce la buena intención? Le sobreviene al hombre el olvido de Dios a causa del excesivo auto - abandono? El Profeta (PYB) dijo que, incluso cuando alguien pone afectuosamente un bocado en la boca de su esposa, para estrechar los vínculos del amor conyugal, es recompensado por ello. Esto se comprende porque está tratando de realizar el propósito de una vida en común con amor y afecto que, como dice en el Sagrado Corán, es la razón de ser de la vida familiar:

“Entre sus signos está el de haberos creado esposas de vuestra misma especie, para que os sirva de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad”(Corán 30: 21)
 

LA INTENCIÓN Y EL MOTIVO
 

Los sabios y los juristas del Islam han proclamado que la buena intención transforma los actos realizados de forma habitual en actos de adoración. La buena intención marca la diferencia en la vida humana. Es por falta de pureza en la intención que hay personas que beben, comen y satisfacen sus deseos y, haciendo esto, viven en el mismo nivel que los animales. La razón es que sus actos no se producen por otro motivo que el de satisfacer sus deseos instintivos.

Y, a la vez, hay personas, que aparentemente similares a las mencionadas con respecto a la satisfacción de sus deseos y el goce de los placeres de lavida, que, gracias a la noble intención que motiva sus acciones, hasta sus movimientos físicos se convierten en actos de adoración por los que serán recompensados. Sin embargo los desatentos son como dice el Corán:
“…quienes no creen disfrutan y comen como los rebaños, pero tendrán como morada el fuego”(Corán 47: 12)
 

FINALIDAD DE LOS RITUALES ESPECÍFICOS
 

Las oraciones, así como todas las formas prescritas de adoración, sirven para distinguir a los que sinceramente tienen fe y deseos de servir a Dios de aquellos otros que se contentan con palabrerías. La oración es tan importante que el Profeta (PYB) dijo: “La oración es el pilar de la religión islámica y quien quiera que la abandona, destruye el verdadero pilar de la religión”.
 

UN IDEAL PRÁCTICO
 

La finalidad real del Islam, al declarar que la adoración abarca la totalidad de la vida humana, es hacer que la fe religiosa desempeñe un papel efectivo y práctico, reformando la vida humana. Desarrolla en el ser humano una actitud paciente y fuerte ante las dificultades y obstáculos, y creando en él un impulso por lograr que prevalezca el bien y se extinga el mal.

Todo esto deja ver ampliamente que el Islam, abanderado de los conceptos e ideas antes citados, se opone a esas filosofías derrotistas y aislaciones que los entendidos han llamado ascetismo, es decir, esa errónea clase de ascetismo que se fundamenta en la renuncia al mundo y al abstención del sustento; en el abandono de la vida de acción y lucha; en el completo estancamiento y la decadencia. Estas actitudes no tienen lugar dentro del Islam, mas bien, son símbolos de derrota y evasión ante la lucha por la vida. Para vivir se requiere fuerza, recursos materiales y actividad. El papel que desempeña el Islam en la lucha de la vida es totalmente positivo.

Para ilustrar la actitud islámica respecto al tema que nos concierne y aclarar falsos sobre la vida espiritual, puede narrarse aquí el siguiente hecho: Aisha, esposa de Muhammad (PYB) vio una vez una persona inclinada, dando lastimosa impresión de ser un muerto andante: atrayéndose de ese modo la mirada de las personas que le veían. Aisha censuró esta clase de “santidad” diciendo:“Omar ibn Al Jattab (segundo califa y gran compañero del Profeta) fue el más piadoso y ascético de todos. Pero, cuando hablaba, se hacía escuchar, al caminar, lo hacía rápidamente, y si golpeaba, lastimaba”.

Así, pues, el tener más vida interior debería hacernos los más francos y fuertes en el mundo.