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EL IMAM AL BUJÂRI Y SU OBRA “AL SAHÎH” |
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Es unánimemente
aceptado por los eruditos del Islam que el “Al Sahîh” del
Imam Al Bujâri es el más auténtico de todos los libros
de hadiz existentes. La autenticidad documental de la obra de Al Bujâri
es tal que los eruditos del Islam han dicho respecto a ella: “El libro
más auténtico después del Libro de Allah es el “Sahîh”
de Al Bujâri”.
El Imam Al Bujâri nació el trece de Shawwâl del año
194 después de la Hiÿra (emigración del Profeta Muhammad
de La Meca a Medina). Nació en Bujâra, en el territorio de Jorasán,
hoy en la parte oeste de Turkestán. Su nombre completo era: Muhammad
bin Ismá’îl bin Al Mugîra Al Bujâri.
Su padre murió cuando él aún estaba en la más
tierna infancia, desde entonces estuvo bajo el cuidado exclusivo de su madre.
A los diez años, empezó a instruirse en la ciencia del Hadiz.
A los dieciséis años peregrinó a La Meca en compañía
de su madre y su hermano mayor. Al parecer Al Bujâri quedó prendado
de La Meca y de sus sabios eruditos islámicos pues se quedó
a vivir allí después de despedir a su madre y hermano que volvieron
a Jorasán. En la Meca pasó dos años; después fue
hacia Medina. Después de pasar seis años en la región
de Al Hiÿáz, que incluye a La Meca y Medina, partió hacia
Basra, Kûfa y Bagdad. Después visitó muchos otros lugares,
incluyendo Egipto y Siria. Visitó Bagdad varias veces y llegó
a conocer al sabio Ahmad Ibn Hanbal, entre otros.
Debido a su honradez, sinceridad y buena educación solía mantenerse
alejado de los príncipes y emires por temor a verse inclinado a caer
en falsos halagos para agradarles.
Se han relatado muchas historias sobre los esfuerzos del Imam Al Bujâri
para recolectar los hadices del Profeta (B y P). Viajó por un sinnúmero
de países para recoger las gemas que cayeron de los labios del Profeta
Muhammad (B y P). Se dice que el Imam Al Bujâri llegó a registrar
alrededor de 300.000 hadices y que él personalmente había memorizado
200.000. Pero algunos hadices eran falsos; pues Al Bujâri vivió
en una época en que algunas personas sin escrúpulos acostumbraban
inventar y falsificar hadices para complacer a los gobernantes o simplemente
para distorsionar el Islam al que no pudieron derrotar por la fuerza.
Se relata que el Imam Al Bujâri vio, antes de empezar a recopilar su
“Sahíh”, a su persona de pie ante el Profeta (B y P) con
un abanico y espantando a las moscas que molestaban al Profeta (B y P). Cuando
consultó a algunos intérpretes de sueños, le dijeron
que él retiraría la falsedad que se había inventado sobre
las palabras del Profeta (B y P).
Realmente fue una obra colosal la de separar los hadices falsificados de los
hadices auténticos. Trabajó día y noche y, a pesar de
haber memorizado tantos hadices, escogió aproximadamente 7,275 hadices
con las repeticiones y 2,230 hadices sin las repeticiones. Sin embargo, él
tenía absoluta certeza de la autenticidad de estos hadices elegidos.
Muchos eruditos han tratado, desde entonces, de encontrar algún error
en sus apreciaciones y su elección de los hadices, pero ha sido todo
en vano. Esta grandiosa colección de hadices conforma, por esta misma
razón, el libro más auténtico después del Corán.
El Imam Al Bujâri murió el primero de Shawwál del año
256 de la Hiÿra. Fue enterrado en jartank, una aldea cercana a Samarkanda.
Que Allah tenga piedad de su alma.
El Imam Al Bujâri, junto con brillantes mentes como el Imam Málik,
el Imam Ahmad, el Imám Al Sháfi’, el Imam Abu Hanífa,
el Imam Muslim, el Imam Abu Dawud y otros, encabezan la pléyade de
eruditos islámicos que sentaron, sin querer tal vez, las bases de la
metodología científica moderna. Esa meticulosa investigación,
esa indiferencia ante los grandes reyes, ese escepticismo y crítica
propios del renacimiento y la modernidad se transformaron en el motor impulsor
de la cultura islámica durante la edad media y de la civilización
humana en general en los siguientes diez siglos. Por que esta gente no tenía
consideración alguna por ninguna iglesia, secta o escuela fuera de
la verdad científica; esta gente era indiferente a las leyendas y supersticiones
que poblaban los muy pocos libros de la época. Ellos estaban decididos
a hacer ciencia y terminaron haciendo historia. Por que la compleja y meticulosa
ciencia del hadiz creada por los eruditos musulmanes fue la piedra angular
que convirtieron los gateos de los griegos en agigantados pasos de la ciencia
moderna.
El método de investigación creado por los eruditos del hadiz
sirvió de modelo para las demás ciencias: no más prejuicios,
no más seguimiento ciego, no más supersticiones, no más
oscurantismo. La ciencia se situaba en el lugar que merecía junto a
la religión; pero sin perder la obligatoria humildad que le debe al
creador del universo y sus leyes: Dios.
Los jurisconsultos, los químicos, los historiadores y los físicos,
seguidos por los médicos, los matemáticos y los poetas; todos
fueron estructurando su conocimiento en base a las reglas metodológicas
impuestas por los eruditos del hadiz. Cuando estas ciencias entraron en Europa
a fines de la Edad Media es que vemos surgir el llamado “Renacimiento
europeo”.
Es increíble pensar en el inmenso aporte que estos hombres, como Al
Bujâri o Muslim han hecho a la humanidad. Y tal vez nunca se llegue
a apreciar en su totalidad; pero Allah todo lo ve y lo oye; a Él le
pedimos toda recompensa y ayuda.