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PRÓLOGO “Ciertamente las alabanzas son para Dios, a Él alabamos y a Él pedimos ayuda. Quien es guiado por Dios, nadie podrá desviarlo; y a quien Él no ilumine, nadie podrá guiarlo. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios Único, sin asociados; y que Muhammad es su Siervo y Mensajero”.
Dios ordena a todos los creyentes que se arrepientan, y expresa a través del Sagrado Corán:
“ ¡Oh Creyentes!, arrepentíos todos ante Dios, Tal vez triunféis”(Sura 24, aleya 31) .-
Estos, se agrupan en arrepentidos y pecadores, y no existe una tercera variante; pues expresa el Todopoderoso :
“Los que no se arrepienten, son los impíos”(Sura 49, aleya 11).
En la actualidad muchas personas se han alejado de la religión de Dios, generalizándose los pecados y proliferando la corrupción. A tal punto, de no quedar nadie sin contaminarse con algo malo y nocivo salvo, a quien Dios haya protegido.
Pero Dios quiere extender Su Mensaje, haciendo reaccionar a muchos de los negligentes y adormecidos, para que sientan su incumplimiento y las obligaciones que tienen con Él, se lamenten de sus culpas y de su desobediencia.
Así entonces, despertarán del pecado y se encaminarán hacia el arrepentimiento, otros, cansados de la vida penosa y estrecha, fruto del pecado, comenzarán a transitar el camino para emerger de las tinieblas a la luz.-
No obstante se presentan obstáculos en el camino de este último grupo, haciéndolos pensar que, estas adversidades les evitarán llegar al arrepentimiento.
Los problemas son variados; algunos surgen de nuestro interior y otros son el resultado del medio que nos rodea.
Por este motivo, preparé este trabajo con la esperanza de aclarar ambiguedades y argumentos confusos.-
El mismo, comprende el peligro de restarle importancia a los pecados, y una explicación de las condiciones del arrepentimiento, su tratamiento psicológico y los veredictos legales (Fatwas) para los arrepentidos, apoyados por las pruebas del Sagrado Corán y la Sunna de nuestro Profeta Muhammad (ByP). También, la opinión de los sabios, su prólogo y epílogo.A Dios imploro me beneficie, como a mis hermanos, a través de este trabajo. Me es suficiente de ellos el ruego piadoso, y el consejo sincero.
Que Dios nos conceda a todos el perdón.-
Muhammad Saleh Al Munayyid
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